FICHA DE ESPECIE · Aves rapaces
Bubo bubo · Linnaeus, 1758
El búho más grande de Europa: vuelo silencioso, un „BU-ho” bisílabo en el valle nocturno, señor de las repisas rocosas.
El búho real es el búho más grande de Europa y uno de los más grandes del mundo: su envergadura alcanza los 188 cm y el peso puede llegar a los 4,2 kg en las hembras. Sus características plumas auriculares (que no sirven para oír), sus enormes ojos naranja-rojizos y su vuelo silencioso gracias al borde dentado de sus plumas lo convierten en el soberano sigiloso pero reconocible de los bosques nocturnos, acantilados rocosos y canteras. En Polonia es una especie fuertemente amenazada pero en aumento; la población de 350–400 parejas reproductoras se ha recuperado tras las reintroducciones de los años 80.
| Reino | Animalia |
|---|---|
| Filo | Chordata |
| Clase | Aves |
| Orden | Strigiformes |
| Familia | Strigidae |
| Género | Bubo |
| Especie | B. bubo |
El búho real (Bubo bubo) es, junto con otros búhos nocturnos, el representante más visible de la familia Strigidae en la avifauna polaca, aunque paradójicamente es el menos observado directamente. Es un búho nocturno y críptico: durante el día permanece inmóvil en una repisa rocosa o en la espesura de un bosque viejo, donde su plumaje marrón rojizo con rayas negras lo camufla perfectamente. Comienza su actividad al anochecer, y el característico canto bisílabo del macho „BU-ho” se propaga por los valles hasta 3–4 km. La población polaca cuenta con unas 350–400 parejas reproductoras, concentradas en los Cárpatos, Sudetes, Pomerania y Masuria. Es una especie que, a diferencia del azor y otras rapaces diurnas, casi nunca entra en las ciudades; sigue siendo un animal de paisajes salvajes rocosos y forestales. Las reintroducciones llevadas a cabo en Polonia desde los años 80 (Montes de la Santa Cruz, Pomerania) han resultado ser uno de los mayores éxitos de la conservación de la naturaleza en el país: la especie está regresando a hábitats de los que desapareció en los siglos XIX y XX debido a la persecución.
Silueta monumental: cuerpo macizo, cabeza enorme con plumas auriculares y ojos naranjas que no pueden confundirse con ningún otro búho.
El búho real es el búho más grande de nuestro continente y uno de los más grandes del mundo. Su silueta es maciza y robusta: longitud de 60–75 cm, envergadura de 160–188 cm y peso de 1,5–4,2 kg. El dimorfismo sexual invertido es evidente: la hembra es un 25–40% más pesada que el macho, lo que la sitúa entre las aves rapaces europeas más grandes.
La cabeza es enorme, cubierta por todos lados de un denso plumaje, con las características plumas auriculares: mechones de plumas erguidos a los lados de la parte superior de la cabeza. Nota de diagnóstico: las plumas auriculares no tienen nada que ver con el oído; son exclusivamente ornamentales y sirven para la comunicación visual (postura de inquietud, de celo). Los oídos reales del búho real están ocultos a los lados de la cabeza bajo una capa de plumas del disco facial y son asimétricos (el izquierdo más arriba, el derecho más abajo), una adaptación clave para la localización tridimensional de la presa mediante el sonido.
Los ojos del búho real son los más grandes de todos los búhos europeos; el diámetro del globo ocular iguala al del ojo humano. El iris es naranja-rojizo, intensamente ardiente, con una pupila negra bien definida. La retina es 100 veces más sensible a la luz que la humana, lo que le permite cazar en casi total oscuridad, aunque el búho real no caza en oscuridad absoluta (necesita una cantidad mínima de luz de la luna o las estrellas).
El plumaje es marrón rojizo con densas rayas verticales negras en el pecho y barras transversales en el vientre. El disco facial está poco marcado en comparación con los cárabos, lo cual es una característica diagnóstica. Las patas están totalmente emplumadas hasta los dedos (adaptación al frío y defensa contra mordeduras de ratas), terminadas en potentes garras negras de hasta 4 cm de longitud. El pico es ganchudo, negro y está parcialmente oculto entre las plumas. Silueta en vuelo: alas anchas y redondeadas, cola corta; el típico perfil de un búho de bosque, no de un halcón.
Las plumas auriculares (también llamadas „cuernos”) son una de las características anatómicas más confusas de los búhos. Los orificios auditivos reales del búho real se encuentran a los lados de la cabeza, ocultos bajo las plumas del disco facial, y son asimétricos: el oído izquierdo está situado más arriba que el derecho. Esta asimetría permite al cerebro del búho calcular la posición tridimensional de la fuente de sonido con una precisión de 1°, lo que posibilita la caza por sonido en la oscuridad. Las plumas auriculares, en cambio, cumplen funciones puramente visuales: (1) rompen la silueta de la cabeza en la oscuridad, dificultando el reconocimiento del búho por parte de animales diurnos en descanso; (2) sirven para la comunicación intraespecífica: postura de inquietud (elevadas), de susto (aplanadas contra la cabeza), de celo (ligeramente abiertas hacia los lados). Esta característica morfológica está presente en el búho real, el búho chico y el búho de Tengmalm, pero ausente en los cárabos.

Rocas, acantilados, canteras, bosques viejos: el búho real evita al ser humano y elige paisajes salvajes e inaccesibles.
El búho real es una especie de paisajes rocosos y forestales. A diferencia del gavilán o el azor, casi nunca entra en zonas urbanizadas; sigue siendo el búho de los valles fluviales salvajes, acantilados rocosos y bosques profundos. Esta es una preferencia de hábitat, pero también una consecuencia de una larga historia de persecución.
Principales tipos de hábitats en Polonia: (1) paredes rocosas escarpadas y acantilados: Cárpatos, Sudetes, Meseta de Cracovia-Częstochowa, Montes de la Santa Cruz; (2) canteras activas e inactivas: hábitats sustitutos clave en las tierras bajas (Pomerania, Gran Polonia); (3) bosques viejos de pinos y mixtos con grandes nidos de aves rapaces antiguas (principalmente pigargo europeo, águila pomerana); (4) valles fluviales con laderas escarpadas y bosques de ribera. El búho real necesita una repisa de nidificación inaccesible y zonas de caza abiertas en un radio de 5–10 km.
Distribución en Polonia: la especie nunca ha estado distribuida de manera uniforme. Refugios actuales: Cárpatos (Bieszczady, Bajo Beskid, Tatras, Pieniny: unas 100 parejas), Sudetes (Karkonosze, Montes de la Mesa, Montes del Búho: unas 50 parejas), Meseta de Cracovia-Częstochowa (unas 30 parejas), Montes de la Santa Cruz (unas 20 parejas: efecto de reintroducción), Pomerania Occidental y Central (unas 80 parejas: efecto de reintroducción), Masuria y región de Suwałki (unas 40 parejas), Selva de Tuchola y de la Baja Silesia (unas 30 parejas). Ausencia de búho real: Polonia central, Mazovia, Gran Polonia (paisajes agrícolas sin acantilados).
Paisaje ideal para el búho real: roca o acantilado de al menos 20 m de altura, alejado de asentamientos humanos al menos 1 km, con acceso a terrenos de caza abiertos (prados, claros, valles fluviales, talas). Es indispensable combinar el hábitat de nidificación (repisa rocosa inaccesible o nido viejo de pigargo/águila en un árbol) con el hábitat de caza en las inmediaciones. Una pareja de búhos reales tiene un territorio de 15–80 km², el más extenso de entre los búhos polacos.

El espectro de presas más amplio entre los búhos polacos: desde ratones hasta zorros jóvenes, desde ranas hasta arrendajos. Los erizos constituyen hasta el 30% de la dieta localmente.
El búho real es el cazador más oportunista de entre los búhos polacos. Su espectro de presas va desde saltamontes hasta crías de corzo, aunque la mayor parte de la biomasa la constituyen mamíferos de tamaño medio y aves. Es característica su predilección especial por los erizos: en algunas poblaciones europeas, los erizos representan hasta el 30% de la biomasa de las presas.
Presas principales: erizos (¡localmente hasta el 30% de la dieta!), conejos, liebres, aves de tamaño medio (grajillas, grajos, palomas domésticas y silvestres, perdices, faisanes, ánades reales). En menor escala: ratas grises, topillos, ratones, musarañas, pequeños mamíferos. Esporádicamente: zorros jóvenes, martas, crías de corzo (hasta 10 kg), ardillas, erizos de mar, murciélagos. Localmente: cerca de ríos y lagos, el búho real pesca peces sacándolos de las aguas poco profundas con sus patas (documentado principalmente en poblaciones escandinavas, pero también ocurre en Polonia, en Pomerania y Masuria).
La predilección por los erizos es una característica distintiva del búho real. Otros depredadores (zorros, tejones) tienen dificultades para superar las espinas del erizo; el búho real, con sus patas emplumadas y potentes garras, atrapa al erizo desde arriba, sorteando la defensa espinosa y atravesando al animal instantáneamente. Localmente (por ejemplo, en Europa Central), las poblaciones de erizos muestran huellas claras de la presión del búho real; se ha demostrado una correlación negativa entre la densidad de parejas de búho real y la población de erizos.
Técnica de caza: el búho real es un cazador al acecho. Espera inmóvil en un árbol o en una repisa rocosa, observando y escuchando el entorno. Tras detectar a la presa, realiza un vuelo silencioso: el borde de las plumas de las alas es desflecado, lo que dispersa las turbulencias y elimina por completo el silbido del aire. El ataque es un vuelo deslizante bajo, justo sobre el suelo o la hierba, que termina con la captura mediante las garras. La muerte de la presa se produce por la perforación de los órganos internos con las garras (no por un golpe con la cabeza como en los cárabos). Las presas pequeñas se tragan enteras, las más grandes se despedazan en la repisa del nido o en una „plataforma de banquete” especial.
El búho real no caza en oscuridad total, en contra del mito popular. Necesita una cantidad mínima de luz de la luna, las estrellas o el resplandor de la ciudad. Su retina contiene 100 veces más bastones (células sensibles a la luz tenue) que la humana, pero los conos (color) son escasos: el búho real ve de noche en escala de grises, no en colores. El oído es complementario: los oídos asimétricos permiten localizar el sonido con una precisión de 1°. En noches oscuras (luna nueva, nubes densas), el búho real caza más a través de la escucha, detectando el crujir de la hierba por un ratón, la respiración de una liebre dormida o los pasos de un erizo a una distancia de 50–100 m. El vuelo silencioso completa este paquete de adaptaciones: la presa nunca oirá el ataque que se aproxima, y el propio búho no enmascara los sonidos del entorno con el silbido de sus propias alas.
Sin construcción de nido propio: el búho real utiliza repisas rocosas o nidos viejos de otras rapaces. Los jóvenes abandonan el nido a pie antes de saber volar.
El búho real es monógamo y territorial, con una fuerte fidelidad al lugar de nidificación: las parejas utilizan la misma repisa rocosa o nido durante muchos años (récord documentado en PL: 27 años). Es una especie longeva: esperanza de vida media en la naturaleza 15–20 años, en cautividad hasta 60 años (récord del Zoo de Breslavia).
La temporada de celo comienza más temprano que en cualquier otro búho polaco: ya en enero y febrero, cuando todavía hay nieve en los bosques. Las parejas realizan duetos vocales: el macho atrae con un bisílabo „BU-ho”, la hembra responde con un „u-HU” más agudo. Los vuelos nupciales son discretos; consisten principalmente en posarse juntos en repisas rocosas, acicalarse mutuamente las plumas y el aporte de alimento (el macho alimenta a la hembra antes de la puesta).
El nido es minimalista: el búho real no construye su propio nido. Utiliza: (1) una repisa rocosa protegida por una cavidad superior (ubicación más común en Cárpatos y Sudetes); (2) un nido viejo de pigargo, águila o cigüeña negra en un árbol (frecuente en tierras bajas); (3) una cueva o grieta rocosa (esporádicamente); (4) el suelo bajo un saliente rocoso (raramente). La nidada consta de 2–4 huevos (raramente 5–6), blancos y casi esféricos, puestos a intervalos de 2–4 días. La incubación dura 34–36 días y la realiza exclusivamente la hembra; el macho le lleva comida al nido.
Los polluelos eclosionan de forma asincrónica y están cubiertos de un plumón blanco. Abren los ojos al 4º-5º día y empiezan a corretear por el nido a las 3 semanas. La salida del nido es inusual: a las 5–6 semanas los jóvenes abandonan el nido a pie, ¡antes de saber volar! Bajan por la roca o por el tronco del árbol, se dispersan en un radio de 100–500 m y se esconden en grietas rocosas o matorrales densos. Estos „branchers” (pollos de rama) son alimentados por los padres durante los siguientes 4–5 meses hasta su total independencia en otoño. Alcanzan el vuelo completo a las 9–10 semanas de vida.
El error más común de turistas y buscadores de setas: encontrar un polluelo de búho real en el suelo bajo un árbol e „interpretarlo” como un accidente o un ave herida. Es una fase natural del desarrollo. Los búhos reales de 5–6 semanas abandonan regularmente el nido antes de saber volar y se esconden en el sotobosque, donde sus padres los alimentan. Llevarse a ese polluelo a casa o a un centro de recuperación es trágico: le priva de la oportunidad de aprender a cazar de sus padres y lo condena a una vida en cautividad (los búhos reales criados por humanos nunca regresan a la naturaleza). Qué hacer: (1) no tocar al ave; (2) alejarse lo antes posible para que los padres puedan volver a alimentarlo; (3) si hay una carretera o animales peligrosos cerca, trasladar al joven con cuidado 50–100 m hacia la maleza y dejarlo; (4) nunca llevárselo a casa. Llamar a un centro de recuperación solo si el ave tiene heridas visibles (sangre, ala arrastrando).

El búho real es casi invisible, pero deja egagrópilas enormes, huellas características en la nieve y una voz audible a 4 km.
La observación directa del búho real en la naturaleza es excepcionalmente difícil: es una especie nocturna y críptica que durante el día permanece inmóvil y perfectamente camuflada. Las pruebas más comunes de su presencia son su voz por la noche, egagrópilas enormes bajo los posaderos y huellas de caza características.
La voz es la prueba más segura de la presencia del búho real. El macho atrae con un característico bisílabo „BU-ho” (acento en la primera sílaba, con un tono profundo y gutural), repetido cada 8–15 segundos en la temporada de celo (XII–IV). Alcance: en noches sin viento, la voz llega hasta los 3–4 km en valles y paisajes abiertos. La hembra responde con un „u-HU” más agudo y corto; los duetos de macho y hembra en época de celo son diagnósticos. Los polluelos piden comida con un característico „chrr-chrr” ronco de alta intensidad (V–VIII).
Las egagrópilas del búho real son las más grandes entre los búhos polacos: longitud de 7–12 cm, diámetro de 3–5 cm, peso de hasta 30 g. Contienen huesos no digeridos, pelo, plumas y caparazones de insectos; a diferencia del gavilán, el búho real no digiere los huesos, por lo que las egagrópilas son un registro completo de su dieta. Localización: bajo los posaderos habituales (el búho vuelve regularmente a las mismas ramas), bajo las repisas rocosas y en el suelo junto a las „plataformas de banquete”. Las egagrópilas frescas son gris oscuro y húmedas; las más viejas se aclaran hasta el gris blanquecino.
Huellas de caza: plumas de presas (palomas, grajillas) esparcidas en un radio de 5–10 m alrededor del lugar de consumo, más grandes que las del gavilán y con marcas visibles de cortes de pico (el búho corta las plumas, no las arranca). Los rastros en la nieve son diagnósticos: huellas anchas de las patas (8–10 cm), con marcas de garras visibles y, a veces, impresiones de los extremos de las alas en la nieve a ambos lados del rastro (ataque desde el suelo a una presa bajo la nieve). Excrementos blancos: grandes salpicaduras en los troncos de los posaderos y bajo las repisas rocosas, a menudo acumuladas durante años en el mismo lugar.

Líneas eléctricas y munición de plomo: los dos asesinos modernos de los búhos reales. La persecución del siglo pasado es historia, pero la población aún siente sus efectos hoy.
El búho real en Polonia es una especie en aumento, pero sigue estando fuertemente amenazada. Las principales amenazas actuales no son los disparos (como en los siglos XIX y XX), sino las consecuencias infraestructurales y toxicológicas de la civilización: colisiones con líneas de media tensión y envenenamiento por plomo de la munición de caza.
Las colisiones con líneas de media tensión son la causa principal de mortalidad de búhos reales en Polonia; se estima que representan entre el 30% y el 50% de la mortalidad de adultos. Mecanismo: debido a su tamaño (envergadura de 188 cm), el búho real toca simultáneamente dos cables al aterrizar en un poste eléctrico y muere electrocutado. Los postes con aisladores verticales y cables a intervalos de 60–80 cm son especialmente letales. La solución reside en cubiertas aislantes especiales y plataformas de nidificación, que el Comité de Protección de las Águilas implementa en los Cárpatos y Sudetes desde 2010.
El envenenamiento por plomo de la munición de caza es una epidemia silenciosa. Al consumir carroña de animales abatidos con balas de plomo (corzos, jabalíes, perdices, patos), el búho real acumula plomo en el hígado, lo que provoca daños neurológicos, parálisis y muerte. Estudios en Polonia entre 2018–2020: el 40% de los búhos reales muertos presentaban concentraciones elevadas de plomo, el 15% con dosis letales. La UE planea prohibir totalmente la munición de plomo para 2030, pero la implementación es lenta.
Otras amenazas: (1) colisiones con coches: los búhos cazan en los arcenes de las carreteras, donde abundan ratas y ratones; (2) molestias durante la cría por parte de escaladores, fotógrafos o drones, razón clave para la creación de zonas de protección; (3) conflictos con criadores de palomas y aves de corral: el búho ataca esporádicamente palomares, lo que genera persecución ilegal; (4) pérdida de árboles viejos de nidificación en bosques gestionados. La persecución histórica (siglo XIX y primera mitad del XX) casi aniquiló la población polaca; en los años 60 se estimaban menos de 100 parejas en todo el país.
La protección de zona del búho real es una de las herramientas legales más potentes de la conservación en Polonia: zona anual de 200 m y periódica de 500 m alrededor del nido.
El búho real pertenece a las especies más estrictamente protegidas de la avifauna polaca. Su estatus no solo implica protección estricta (prohibición de matar, capturar, molestar), sino también protección de zona: áreas designadas alrededor de los nidos donde la actividad humana está restringida. Esta herramienta ha contribuido a la recuperación de la población tras la catástrofe del siglo XX.
Base legal: Reglamento del Ministro de Medio Ambiente del 16 de diciembre de 2016 sobre la protección de especies animales, Anexo nº 1 (especies bajo protección estricta) y Anexo nº 4 (especies que requieren protección de zona). UE: Directiva de Aves Anexo I (especies prioritarias Natura 2000). CITES: Anexo II. Ratificación polaca: protección estricta desde 1952 (una de las primeras para aves rapaces en PL); protección de zona desde 1983.
Zonas de protección alrededor del nido: (1) zona de protección anual: radio de 200 m desde el nido, donde está prohibida cualquier actividad humana (excepto investigación con permiso); (2) zona de protección periódica: radio de 500 m, donde la prohibición de entrada rige del 1 de enero al 31 de julio (toda la temporada de celo y cría). La zona es establecida por el Director Regional de Protección del Medio Ambiente tras la confirmación de la nidificación. La violación de las zonas es una infracción sancionada con multas de hasta 5000 PLN; en caso de destrucción del nido, es un delito según el art. 181 del Código Penal (pena de hasta 5 años de prisión).
Reintroducciones: el programa de restitución del búho real en Polonia comenzó en los años 80 del siglo XX, liderado por la Sociedad Polaca de Protección de las Aves, el Centro de Cría y Reintroducción en Stobnica y los parques nacionales. Éxitos: Montes de la Santa Cruz (desde 1990, hoy unas 20 parejas), Pomerania Central y Occidental (desde 1995, hoy unas 80 parejas), Sudetes (refuerzo de población, hoy unas 50 parejas). En total, desde 1980 se han liberado en Polonia unos 700 individuos criados; la supervivencia del primer año es del 30–40%, pero parte de ellos coloniza con éxito hábitats naturales. Resultado: la población polaca creció de <100 parejas en los 60 a 350–400 parejas en 2025.
La zona de protección del búho real se señaliza en el terreno con paneles informativos de „Zona de protección de refugio y sitio de animales” con el número de decisión oficial. En la zona de 200 m anual: prohibición de entrada (excepto por senderos y caminos públicos), prohibición de escalada, prohibición de vuelos de drones, prohibición de fotografía cerca del nido. En la zona de 500 m periódica (I–VII): prohibición de entrada fuera de senderos existentes, prohibición de organización de eventos, prohibición de trabajos forestales. Qué puedes hacer como turista: (1) respeta los paneles y senderos marcados; (2) si oyes la voz de un búho real de noche en una zona no señalizada, no te acerques ni intentes localizar el nido; (3) informa del hallazgo al parque nacional; (4) nunca uses grabaciones de la voz del búho real en el campo: es una forma de molestia (y una infracción).
El búho real es tan grande y característico que las confusiones son raras, pero en ciertas condiciones puede confundirse con el cárabo lapón, el búho nival y el búho chico.
La identificación del búho real en el campo debería ser más sencilla que la de la mayoría de los búhos polacos; su enorme tamaño y sus plumas auriculares son rasgos diagnósticos. En la práctica, sin embargo, durante observaciones con poca luz, en vuelo o a distancia, se producen errores. Con mayor frecuencia se confunde con el cárabo lapón (o el uralense) y el búho nival, y más raramente con el búho chico, que es más pequeño.
El cárabo uralense (Strix uralensis) es la segunda especie de búho más grande de Polonia (después del búho real): longitud 50–62 cm, envergadura 110–134 cm, peso 0,5–1,3 kg. La ausencia de plumas auriculares es el rasgo diagnóstico clave: el cárabo uralense tiene una cabeza redonda y lisa. El plumaje es uniformemente blanco-grisáceo con un dibujo sutil (el búho real es marrón rojizo). Los ojos del cárabo uralense son negros, no naranjas. Es una especie de los bosques del este y noreste de Polonia.
El búho nival (Bubo scandiacus) pertenece formalmente al mismo género que el búho real, pero es de menor tamaño (longitud 53–66 cm, envergadura 125–150 cm). Su plumaje blanco (uniforme en el macho, manchado en la hembra) es casi imposible de confundir con el marrón rojizo del búho real. No tiene plumas auriculares. En Polonia es una especie extremadamente rara, visitante invernal de Escandinavia y el Ártico; observaciones aisladas cada pocos años en Pomerania y Masuria.
El búho chico (Asio otus) tiene plumas auriculares similares a las del búho real, lo que genera confusiones, pero es mucho más pequeño: longitud 31–40 cm, envergadura 86–98 cm, peso 200–400 g (¡el búho real llega a los 4200 g!). Es una diferencia de peso de 10 a 20 veces. El búho chico es una especie de tierras bajas, frecuente en parques y huertos, mientras que el búho real prefiere zonas rocosas y bosques salvajes. Las plumas auriculares del búho chico son también proporcionalmente más largas y delicadas.
| Rasgo | Búho real | Cárabo uralense | Búho nival | Búho chico |
|---|---|---|---|---|
| Longitud corporal | 60–75 cm | 50–62 cm | 53–66 cm | 31–40 cm |
| Envergadura | 160–188 cm | 110–134 cm | 125–150 cm | 86–98 cm |
| Masa | 1,5–4,2 kg | 0,5–1,3 kg | 1,1–2,4 kg | 0,2–0,4 kg |
| Plumas auriculares | presentes, largas | AUSENTES | AUSENTES | presentes, más cortas |
| Color de ojos | naranja-rojizos | negros | amarillos | naranja-amarillentos |
| Plumaje | marrón rojizo con rayas | blanco-grisáceo uniforme | blanco (hembra manchada) | marrón rojizo |
| Hábitat en PL | rocas, acantilados, bosques | bosques viejos del NE | visitante invernal ártico | arboledas, parques |
| Estatus en PL | 350–400 parejas | aprox. 1500 parejas | extremanadamente raro | aprox. 6–10 mil parejas |
En la observación nocturna, la herramienta de diagnóstico más segura es la voz. Búho real: „BU-ho” bisílabo (acento en la primera sílaba), profundo y gutural, audible a 3–4 km, pausas de 8–15 segundos. Cárabo uralense: característico „uchu-uchuchu” o „buho-bu-bu-bu-buho”, multisílabo, pausas mucho más cortas. Cárabo común (confundido con el uralense, no con el real): el clásico „huuuh-huu-hu-hu-huuuh” con vibraciones silábicas. Búho chico: un monótono „hu-hu-hu” del macho repetido durante decenas de segundos, claramente más agudo que el búho real. Regla: dos sílabas = búho real; múltiples sílabas = cárabos; serie de una sílaba = búho chico.
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