La mayoría de los encuentros con la garduña (Martes foina) siguen un mismo guion: se la oye antes de verla. Un pisoteo sobre el techo, rascado en las maderas del alero, el sonido de algo arrastrándose por las tejas. Este rastro sonoro no es caos, sino parte de un día muy bien estructurado de un depredador que se siente como en casa en el paisaje humanizado.
Esta guía recopila todo lo que sabemos sobre la etología de la garduña: desde su ritmo circadiano y el tamaño de sus territorios, hasta la importancia del olor, su ciclo reproductivo con implantación diferida y las variaciones estacionales de su comportamiento. Si te preguntas por qué aparece en tu casa en noviembre, desaparece en junio y qué hace realmente entre las 23:00 y las 04:00, lo encontrarás todo a continuación. Antes de seguir, conviene recordar cómo diferenciarla de su pariente cercano en el texto Marta vs garduña.
§ 01Ritmo circadiano: qué hace la garduña por la noche
La garduña es una especie nocturna y crepuscular. El pico principal de actividad se produce desde la puesta del sol hasta aproximadamente las dos de la mañana; el segundo, mucho más corto, una hora antes del amanecer. La telemetría de individuos en Europa central confirma este patrón de forma consistente, ya viva el animal en la ciudad, en una granja o en el linde de un bosque mixto.
Una noche típica de la garduña se divide en tres fases. La primera es la salida del refugio diurno (buhardilla, pila de leña, hueco de un árbol, pajar abandonado) y una breve inspección del entorno cercano, recorriendo habitualmente los mismos tejados, bordes de muros y ramas. La segunda es el recorrido propiamente dicho por el territorio para cazar, explorar fuentes de alimento y marcar el terreno con su olor. La tercera es el regreso, la última alimentación y el acomodo para el descanso diurno, que ocupa de 14 a 16 horas al día.
Existen excepciones a este esquema que son diagnósticas. Una hembra lactante en mayo y junio puede salir brevemente a plena luz del día, generalmente entre las 6 y las 8 de la mañana, si la noche no fue exitosa. Los juveniles, que aún están conociendo el terreno, pueden verse a primera hora de la tarde, especialmente en agosto y septiembre. Los animales enfermos o heridos también desplazan su actividad al día al no poder cazar con eficacia por la noche.
Si ves a una garduña regularmente después de las 9 de la mañana y parece sana, es muy probable que sea una hembra lactante. Esto no es una señal para intervenir, sino para abstenerse de hacerlo: en algún lugar cercano (probablemente en tu desván) hay crías ciegas que no sobrevivirían si la madre se asusta y huye.
§ 02Territorio y marcaje olfativo
La garduña lleva una vida solitaria con una marcada territorialidad. Las áreas de campeo de los machos suelen abarcar de 80 a 200 ha, y las de las hembras de 40 a 100 ha. En entornos urbanos, estos valores pueden reducirse a la mitad (más comida en menos superficie), mientras que en bosques y zonas poco edificadas aumentan. El territorio de una hembra suele estar dentro del área de un solo macho, con quien se aparea en temporada.
Las fronteras no son una línea defendida, sino una zona amortiguadora de marcas. La garduña patrulla regularmente usando dos herramientas de comunicación olfativa: glándulas anales y orina. Los excrementos característicos (cilíndricos, negros, a menudo con pelos y semillas) se depositan en lugares expuestos: bordes de muros, piedras, chimeneas o troncos. Funcionan como una tarjeta de visita: estuve aquí, estoy sano, este terreno está ocupado. Encontrarás más información sobre cómo reconocer estos rastros en la guía Huellas y rastros de la garduña.

Dentro de su territorio, la garduña tiene varios refugios diurnos —normalmente de 3 a 6— que utiliza de forma rotativa. Este comportamiento tiene varias funciones: reduce los parásitos (pulgas, garrapatas), dificulta que un depredador superior (búho real, zorro) la localice y, en época de celo, permite al macho reaccionar rápido ante un rival en cualquier parte de su terreno.
La reacción ante un extraño depende del sexo y la estación. Fuera del celo, los encuentros entre adultos son raros y breves: una parte cede, generalmente la que está en peor condición física. En junio-agosto, los machos patrullan activamente los límites y entran en combates físicos que dejan cicatrices características en el hocico de los individuos más viejos. Los conflictos con su pariente, la comadreja, se describen en el texto Garduña y comadreja: lo que debes saber.
§ 03Apareamiento e implantación diferida
La temporada de apareamiento de la garduña ocurre en junio, julio y la primera mitad de agosto. Es uno de los periodos más espectaculares: animales habitualmente discretos comienzan a vocalizar, emitiendo llamadas largas y quejumbrosas audibles a cientos de metros, que recuerdan mucho al maullido de los gatos. Quien ha oído el celo de las garduñas en el desván, no lo olvida fácilmente.
Durante este tiempo, el macho patrulla un territorio mucho más amplio, visitando sucesivamente las áreas de varias hembras. La cópula es larga —de quince minutos a una hora— y se repite varias veces al día para asegurar la fecundación.
La garduña es una madre cuyo organismo puede detener el embarazo durante medio año, esperando a que pase el invierno y haya comida suficiente para alimentar a sus crías. No es prudencia, es fisiología.
La característica más fascinante de su reproducción es la implantación diferida del embrión (diapausa embrionaria). Tras la fecundación, el blastocisto no se implanta de inmediato en el útero, sino que flota libremente durante 7 u 8 meses en estado de desarrollo suspendido. Solo en enero o febrero, debido al cambio hormonal por el alargamiento de los días, el embrión se implanta y comienza el embarazo real, que dura solo un mes.
Por tanto, las crías nacen en marzo y abril, casi 9 meses después de la cópula, aunque el desarrollo embrionario real sea de 4-5 semanas. Este mecanismo es evolutivamente astuto: separa el momento en que es fácil encontrar pareja (verano) del momento en que es fácil encontrar comida para las crías (primavera). También ocurre en la marta, el tejón y el armiño.
La camada suele ser de 2 a 5 crías, normalmente tres. Nacen ciegas, sordas y cubiertas de un ralo plumón grisáceo, pesando apenas 25-30 g, menos que un ratón común. Dependerán totalmente de la madre los próximos dos meses.
§ 04Cuidado de las crías: del nido a la independencia
La elección del lugar para el nido es una de las principales causas de conflicto con el hombre. La hembra busca un lugar cálido, seco, oscuro e inaccesible para grandes depredadores. En el paisaje actual, estas condiciones las cumplen los desvanes, techos de establos o pajares. Aunque todavía usan huecos de árboles o montones de piedras, las estructuras humanas son ahora su preferencia.
Las primeras semanas de vida de las crías transcurren en silencio absoluto. Abren los ojos alrededor del día 30 y los primeros dientes aparecen en la cuarta semana. Durante este tiempo, la madre apenas las deja, saliendo solo para cacerías cortas al amanecer, prefiriendo zonas de compost o gallineros donde obtiene comida rápido.
Tras unas 8 semanas, las crías empiezan a salir del nido. Primero a pocos metros dentro del desván; luego más lejos, en sus primeras excursiones nocturnas con la madre. Es cuando los dueños de casa suelen notarlas: pisoteos ruidosos de varias patas, rascados y, a veces, crías que caen del techo o caminan por el tejado por la mañana.
El aprendizaje de la caza dura otras 4-6 semanas. La madre trae presas vivas o moribundas para que las crías las „rematen" y asuman gradualmente el rol de cazador. Alcanzan la plena independencia a los 3-4 meses, normalmente en julio y agosto, justo cuando empieza el celo de la siguiente generación. No es casualidad: la dispersión de los jóvenes cuando los adultos están ocupados reduce los conflictos internos.
Intentar ahuyentar a una garduña del desván entre marzo y junio sin comprobar si hay crías suele acabar en drama: la madre no vuelve, las crías mueren de hambre y el dueño encuentra cadáveres bajo las vigas semanas después. Cualquier intervención requiere inspeccionar el ático; si oyes chillidos, espera a agosto.
§ 05Vida junto al hombre: adaptación antropogénica
La garduña es uno de los depredadores mejor adaptados al ser humano en Europa. Su nombre en muchos idiomas alude a su carácter „doméstico" como descripción de su nicho ecológico. A diferencia de la marta, que prefiere bosques maduros, la Martes foina elige paisajes en mosaico: granjas, suburbios, ruinas y, cada vez más, centros urbanos.
Utiliza toda la gama de estructuras humanas. Los desvanes sustituyen a los huecos de árboles. Los montones de escombros o leña hacen de roquedales. Conductos de ventilación y chimeneas sirven como túneles. Incluso los motores de los coches son refugios típicos: cálidos tras el uso, secos y llenos de olores interesantes (un ratón en el garaje o una gota de aceite) que atraen su curiosidad.
Sin embargo, la garduña no coexiste de forma „pasiva". Elementos constantes de su vida cerca de casa son:
- Zonas de compost: fuente fácil de proteínas (restos de carne, huevos) y lugar para cazar roedores y caracoles que acuden allí.
- Gallineros y palomares: el punto de conflicto más común, tratado en la sección 07.
- Comida para mascotas dejada en porches o garajes, especialmente la comida húmeda para gatos y perros.
- Compartimentos de motor de coches aparcados fuera: refugio, zona de juego para jóvenes y fuente de conflictos por los cables.
- Cubos de biorresiduos: especialmente los urbanos, donde aprenden a abrir tapas con imanes.
Esta adaptación es generacional. Las crías nacidas en un desván vuelven a desvanes de adultas, no a los árboles. Las poblaciones urbanas son hoy genética y conductualmente algo distintas a las forestales. En este sentido, la garduña es nuestra compañera de casa desde hace siglos, no un „animal salvaje que entró por error".
§ 06Estacionalidad: qué cambia entre invierno y verano
La garduña no hiberna, pero su comportamiento cambia drásticamente durante el año, lo que tiene consecuencias audibles para los habitantes de una casa.
Primavera (marzo–mayo): periodo de partos. Actividad de las hembras limitada al entorno del nido; los machos patrullan pero cruzan más sus rutas. Época más ruidosa en los desvanes por las crías. Dieta: huevos, polluelos y roedores jóvenes, detallada en la Dieta de la garduña.
Verano (junio–agosto): dispersión de jóvenes y celo. Los machos recorren grandes distancias (hasta 15 km por noche). Vocalizaciones audibles (maullidos). El territorio del macho se expande temporalmente hacia el de las hembras vecinas. Máxima interacción social del año.
Otoño (septiembre–noviembre): recuperación de condición física y acumulación de grasa. Los jóvenes abandonan el territorio materno en busca del propio, a veces a 10-20 km de distancia. Es cuando suelen aparecer „nuevas" garduñas en casas que antes no tenían problemas, buscando refugio para el invierno.
Invierno (diciembre–febrero): ahorro energético. El territorio se reduce un 30-50%, el animal se mueve con cautela y almacena comida (ratones o huevos en una esquina del desván). Duerme hasta 18 horas al día. Paradójicamente es cuando más se nota su presencia al estar refugiada en el calor del edificio.
Marzo–mayo: días silenciosos, noches ruidosas con crías. Junio–agosto: maullidos de celo, adultos fuera. Septiembre–noviembre: migración de jóvenes, nuevos inquilinos. Diciembre–febrero: residente estable, poca actividad exterior.
§ 07Conflictos con el hombre: donde chocan los hábitos
La mayoría de los hábitos descritos se vuelven un problema en el punto de contacto con el hombre. Tres conflictos aparecen regularmente.
El desván como nido. Para la garduña es perfecto: cálido, seco y seguro. Para el dueño, significa aislamiento térmico destruido, techos manchados y noches en vela. Antes de actuar, conviene identificar las señales en la guía Cómo reconocer la presencia de garduñas en el jardín.
El gallinero como despensa. En un gallinero cerrado, se activa el instinto de „matar todo lo que se mueve", algo que en la naturaleza no ocurre porque las presas huyen. En un espacio cerrado, una garduña puede matar 20 gallinas en una noche, comiéndose solo una. No es maldad, sino un rasgo etológico evolutivo.
El coche como madriguera. El motor caliente atrae a la garduña. Un individuo joven marca el motor con orina; el siguiente, al detectar un olor extraño, reacciona atacando los elementos impregnados: cables de encendido o manguitos del radiador, causando averías costosas.
Muchos propietarios recurren finalmente a expertos. Una intervención sin conocer las rutas del animal o en época de cría suele fallar. Si quieres intentar métodos no invasivos, consulta el manual sobre cómo ahuyentar garduñas y comadrejas.
La garduña es un depredador nocturno con un territorio estable, celo estival con implantación diferida y crías que nacen en primavera. El conflicto con el hombre no se debe a „malos hábitos", sino a su adaptación evolutiva natural a las estructuras que nosotros mismos construimos.
★Preguntas frecuentes
?Cuándo es más activa la garduña?
La garduña es nocturna y crepuscular. Su actividad máxima es entre la puesta del sol y las 2:00 am, con otro pico menor antes del amanecer. Duerme 14-16 horas al día. Las excepciones son las hembras con crías en mayo-junio y los jóvenes en agosto-septiembre.
¿Qué tamaño tiene el territorio de una garduña?
El macho suele ocupar entre 80 y 200 ha, y la hembra entre 40 y 100 ha. En ciudades el área es menor por la abundancia de comida. Marcan sus límites con excrementos y orina en lugares elevados como muros o chimeneas.
¿Cuándo tiene crías la garduña?
Nacen en marzo y abril. Aunque el apareamiento ocurre en verano (junio-agosto), el embrión no se implanta hasta enero o febrero gracias a la implantación diferida. Las camadas suelen ser de 2 a 5 crías.
¿Cuándo se independizan las crías de garduña?
Alcanzan la independencia a los 3-4 meses (julio-agosto). En otoño (septiembre-noviembre) los jóvenes se dispersan buscando su propio territorio, que es cuando suelen colonizar nuevos desvanes.
¿La garduña hiberna en invierno?
No, no hiberna. Sin embargo, reduce su territorio un 30-50% y aumenta sus horas de sueño. Es más activa cerca de su refugio (como el desván), lo que hace que los ruidos en las casas sean más constantes durante los meses fríos.
¿Por qué la garduña elige precisamente mi desván?
El desván es el refugio ideal: cálido, seco, oscuro y seguro frente a depredadores. Como su adaptación es generacional, las garduñas nacidas en casas tienden a buscar casas para anidar de adultas, considerándolo su hábitat natural.