La mayoría de la gente pregunta por las crías de marta solo cuando las oye: chillidos agudos que emanan de algún lugar bajo las vigas o detrás del revestimiento de la chimenea. La pregunta suele ser corta: cuándo se irán y qué hacer hasta entonces. La respuesta es más larga de lo que parece, ya que el ciclo reproductivo de la marta doméstica y la marta de los pinos es uno de los más intrigantes entre los mamíferos europeos.
Esta guía recorre el ciclo completo: desde el apareamiento estival, pasando por el fenómeno fisiológico de la diapausa embrionaria, el parto, las primeras semanas en el nido, hasta el momento en que los jóvenes se dispersan hacia sus propios territorios. También muestra cómo reconocer que hay una camada en el desván y qué (no) hacer si te encuentras en este periodo. Para un resumen conciso de la etología de los adultos, consulta el texto Costumbres de la marta doméstica.
§ 01Cuándo se reproducen las martas: apareamiento estival
La temporada de celo de ambas martas locales —la doméstica (Martes foina) y la de los pinos (Martes martes)— ocurre en julio y agosto, con un adelanto local de unas semanas en las regiones más cálidas. Esta fecha es inusual en comparación con la mayoría de los depredadores europeos, que asocian el apareamiento con el inicio de la primavera. Las martas tienen una razón evolutiva para ello, que retomamos en la sección 02.
La señal de apertura de la temporada es un cambio en la vocalización. Animales que suelen ser muy discretos comienzan a emitir llamadas largas y lastimeras, engañosamente similares al maullido de los gatos, pero más graves y rítmicas. Es la voz principalmente de las hembras en celo, pero también de los machos que patrullan áreas significativamente ampliadas. Cualquiera que haya oído el apareamiento de las martas en el desván una noche de julio recordará ese sonido durante años.
El macho en la temporada de celo cruza sus fronteras habituales, visitando sucesivamente los territorios de varias hembras cercanas. Los encuentros con otros machos terminan con más frecuencia en enfrentamientos físicos que en otros meses del año; de ahí las características cicatrices en los hocicos de los animales más viejos. La cópula en sí es larga: dura desde unos quince minutos hasta incluso una hora y se repite varias veces al día, a veces durante dos o tres noches consecutivas. Este mecanismo aumenta las posibilidades de fertilización, ya que en las martas la ovulación es inducida por la estimulación de la cópula, y no espontánea.
El apareamiento en pleno verano parece contraintuitivo, dado que las crías no nacen hasta la primavera. La clave es la implantación diferida del embrión: la cópula en julio produce un embrión que no comienza a desarrollarse hasta febrero. La temporada de celo está ajustada a la disponibilidad de parejas (verano: pico de actividad de la población), no a la disponibilidad de alimento para las crías, que está garantizada por una "ventana" separada en el calendario fisiológico.
§ 02Implantación diferida: una obra maestra biológica
La diapausa embrionaria, o implantación diferida del embrión (embryonic diapause), es el mecanismo reproductivo más interesante de las martas y, en general, de muchos mustélidos. Consiste en que el óvulo fecundado, transformado en blastocisto tras unas pocas divisiones, no se implanta en el endometrio de inmediato. Durante largos meses, flota libremente en la cavidad uterina en un estado de detención metabólica casi total.
En las martas, este periodo dura una media de 7–8 meses. En comparación: en el tejón es de 9–10 meses, en el armiño de 9–10 meses, y en el topillo rojo no existe diapausa. El mecanismo está controlado hormonalmente y se activa en respuesta al fotoperiodo: cuando la duración del día comienza a aumentar claramente (finales de enero y febrero), el nivel de prolactina disminuye, el cuerpo de la hembra "desbloquea" el útero y el blastocisto se implanta. A partir de este momento comienza la gestación real, que dura solo un mes aproximadamente.
La evolución en las martas ha separado el momento de la cópula del momento del desarrollo embrionario, intercalando medio año de espera. Desde el punto de vista de la hembra, es un lujo: apareamiento sin el coste metabólico de la gestación.
¿Por qué evolucionó este mecanismo? Tres hipótesis no se excluyen y probablemente todas tengan parte de razón. Primero: separación de la temporada de celo (cuando la población es densa y las posibilidades de encontrar pareja son mayores) del parto (cuando es fácil encontrar comida para las crías). Segundo: posibilidad de "detener el embarazo" en caso de malas condiciones, aunque los datos de campo sugieren que las hembras en muy mala condición suelen reabsorber el embrión antes que prolongar la diapausa. Tercero: control de calidad genética, ya que el largo periodo selecciona solo blastocistos sanos.
Para el observador de campo, la diapausa tiene una consecuencia fundamental: contando desde la cópula, la gestación de la marta dura en total unos 9 meses, aunque el desarrollo real del embrión toma 4–5 semanas. Por eso las guías antiguas a veces indican "gestación de 30 días" y otras "9 meses"; ambas descripciones son correctas, refiriéndose a etapas diferentes del mismo proceso.
§ 03Gestación, parto y tamaño de la camada
Tras la implantación del blastocisto, el desarrollo del embrión sigue el curso típico de los mustélidos. La gestación real dura unos 30 días (28–32, con excepciones esporádicas). Durante este tiempo, la hembra reduce claramente el alcance de sus rondas nocturnas, regresa con más frecuencia al mismo refugio y participa en una alimentación más intensa; el aumento de peso en la segunda mitad del embarazo es bien visible en animales capturados para estudios de telemetría.
Justo antes del parto (24–48 horas antes), la hembra elige un lugar bien protegido para el nido y transporta material de acolchado: heno seco, hojas, musgo, plumas de aves, a veces fragmentos de aislamiento del desván, pelo de perro o gato. El nido tiene forma de bola compacta de 25–35 cm de diámetro con un interior estrecho y definido. Suele establecerse en el desván, en el techo sobre un establo, en un granero abandonado o en una pila de leña; con menos frecuencia, aunque sigue siendo clásico, en el hueco de un árbol viejo o entre raíces.
El parto ocurre en marzo o abril, con un pico muy estrecho en la segunda y tercera década de marzo. Localmente, las camadas individuales pueden desplazarse dos o tres semanas en cualquier dirección, pero las fluctuaciones fuera de marzo-abril son raras. La camada suele constar de 2–7 crías, más frecuentemente 3, a veces 4. Los números extremos (1 o 7) ocurren, pero suelen estar reservados para hembras con una condición excepcional o, al contrario, para primerizas.
| Etapa del ciclo | Periodo | Duración |
|---|---|---|
| Celo / cópula | julio–agosto | varios días |
| Implantación diferida | agosto–enero | aprox. 7–8 meses |
| Gestación real | febrero–marzo | aprox. 30 días |
| Parto | marzo–abril | — |
| Cuidado de la camada | marzo–julio | aprox. 3–4 meses |
| Independencia de crías | julio–agosto | — |
| Madurez sexual | verano del año siguiente | 12–18 meses tras nacer |
La marta de los pinos tiene un ciclo casi idéntico; las diferencias son de apenas semanas y se deben principalmente a que vive en un entorno forestal más frío con una primavera algo más tardía. Encontrarás una comparativa detallada de ambas especies en la guía Marta de los pinos vs marta doméstica.
§ 04Primeras semanas de vida en el nido
Los recién nacidos de marta pesan apenas 25–30 g, menos que un ratón común. Miden unos 10 cm de largo, están cubiertos de un plumón gris claro ralo a través del cual se ve la piel rosada. Nacen ciegos, sordos y sin dientes, incapaces de regular su propia temperatura corporal. La dependencia total de la madre en los dos primeros meses de vida no es una metáfora, sino una necesidad biológica literal.
Los primeros 7–10 días, la hembra permanece prácticamente sin interrupción en el nido. Sale solo para alimentarse brevemente (15–30 minutos), generalmente poco después de la puesta del sol, hacia las fuentes de alimento más cercanas: compostadores, gallineros, zonas de roedores en un radio de 100–200 m. Por eso el conflicto con las aves de corral se intensifica drásticamente en marzo y abril: una madre lactante necesita unas 1,5–2 veces más calorías que en otras épocas, y el gallinero es la caloría densa más cercana.

Un rasgo característico es la tendencia a trasladar la camada. Al menos una vez, y a menudo dos durante la crianza, la hembra traslada a los jóvenes a otro nido de reserva. El motivo suele ser la suciedad del refugio original (parásitos, restos de comida) o molestias causadas por humanos: olores tras entrar al desván, humo o ruidos intensos. El traslado se realiza uno por uno, en la boca, por el pliegue del cuello, igual que los gatos. Toda la operación dura de 1 a 3 horas y ocurre siempre de noche.
Hasta aproximadamente la 3ª semana, las crías apenas emiten sonidos; unos pocos chirridos al alimentarse son la única señal de vida. A partir de la 3ª-4ª semana, su vocalización se vuelve más fuerte y variada, y desde la 5ª semana ya se oyen chillidos claros y gruñidos breves durante el juego. Es entonces cuando los habitantes de la casa empiezan a oír "algo más que un animal" sobre el techo.
§ 05Desarrollo e hitos clave
El ritmo de desarrollo de las jóvenes martas es relativamente lento para un mustélido: más rápido que el del tejón, pero claramente más lento que el de la comadreja. Las etapas clave en los primeros dos o tres meses son lo suficientemente predecibles como para permitir datar con buena aproximación la edad de una camada encontrada.
- Semanas 1–2: el peso aumenta de 25–30 g a unos 60–70 g. Las crías duermen casi todo el tiempo, maman cada 2–3 horas. Sin pigmentación en el pelo, sin dientes. Termorregulación nula: sin la madre se enfrían en pocos minutos.
- Semana 3: aparecen los primeros incisivos de leche. El pelo se oscurece, aparece el contorno del babero blanco. El oído empieza a funcionar: las crías reaccionan con sobresaltos a ruidos repentinos.
- Semana 4 (aprox. día 30): apertura de ojos. El momento más evidente del desarrollo. Pelaje completo, comienza la termorregulación, las crías pueden dejar a la madre momentáneamente. Peso: 130–180 g.
- Semanas 5–6: primeros intentos con comida sólida: inicialmente fragmentos semilíquidos de presas traídas por la madre (cerebro, hígado de ave, ratones jóvenes). La leche sigue dominando, pero la proporción de sólidos crece cada día. Primeras riñas y juegos en el nido.
- Semanas 7–8: primeras salidas del nido. Primero unos metros por el desván, luego cada vez más lejos. Pelaje similar al de los adultos, aunque más plumoso y claro. Peso: 350–500 g.
- Semanas 10–12: primeras excursiones nocturnas con la madre. Aprendizaje de caza de pequeños roedores, intentos de acecho, el instinto de "matar todo lo que se mueva" empieza a activarse. Destete gradual.
- Mes 4: independencia funcional. Las crías cazan solas, aunque sigan en el territorio de la madre. Lentamente se preparan para la dispersión.
Desde la apertura de los ojos en la 4ª semana, el desarrollo es casi lineal: cada semana es un paso adelante evidente. Uno de los mejores momentos para la observación no invasiva es finales de junio y julio, cuando los "adolescentes" ya corretean por las tejas en la primera hora tras el anochecer, especialmente en granjas antiguas con techos de chapa donde se oye cada paso.
§ 06Cómo reconocer que hay crías en el desván
La mayoría de los propietarios descubren la camada de marta recién en la 5ª-7ª semana de vida, cuando los jóvenes empiezan a vocalizar y salir del nido. Antes, la presencia de la camada solo se delata por el comportamiento de la madre, que es bastante claro si se sabe qué buscar.
Cinco señales diagnósticas, en orden de aparición de marzo a junio:
- Salidas cortas al amanecer: la hembra lactante sale regularmente 30–60 minutos antes del alba para alimentarse brevemente. Si ves a alguien desaparecer sistemáticamente a las 4:30–5:30 por la misma rendija, es ella.
- Salidas a plena luz del día: en mayo y junio, la hembra no puede mantenerse solo con las noches. Si ves una marta regularmente después de las 7 am y parece sana, es muy probable que sea una madre lactante.
- Chillidos característicos: sonidos agudos, como chirridos, que provienen de detrás del techo o del desván, más frecuentes entre las 10 pm y la 1 am y justo después del amanecer. Comienzan en la 3ª semana.
- Trote de varios pares de patas: a partir de la 7ª-8ª semana. En lugar de un solo "galope", aparece un rascado caótico en tres lugares a la vez; son típicos los sprints cortos interrumpidos por caídas y chillidos de juego.
- Aumento de excrementos en el tejado: durante la crianza, la hembra marca con más frecuencia. Las tiras de excrementos cilíndricos en el borde del canalón o muro aumentan semana tras semana. Para detalles de identificación, ver Cómo reconocer la presencia de una marta o comadreja en el jardín.
Si hay crías en el desván, no ahuyentes a la madre. Una hembra asustada no regresa, y las crías huérfanas menores de 6 semanas mueren de hambre en 3–5 días, a menudo en lugares inaccesibles donde luego se descomponen durante semanas. La regla es simple: espera al final del cuidado (agosto) y solo entonces sella la casa. Los intentos con repelentes químicos durante la lactancia son ineficaces (la madre superará cualquier olor para llegar a sus crías) y crueles. Si debes hacer algo hoy, limítate a repelentes luminosos suaves en las rutas externas de la madre, sin interferir en el nido.
§ 07Dispersión y madurez sexual
Tras alcanzar la independencia funcional al 3º-4º mes, las jóvenes martas no se marchan de inmediato. Durante varias semanas más —generalmente hasta finales de septiembre— permanecen en el territorio materno, cazando solas pero usando sus refugios. Es una etapa llamada en etología fase adolescente temprana, en la que las tensiones con la madre crecen cada semana.
La dispersión real ocurre entre septiembre y noviembre. Las jóvenes martas abandonan el territorio materno y vagan en busca del propio; a veces 5–10 km, a veces (especialmente los machos) más de 20 km del lugar de nacimiento. Es en este periodo cuando suelen aparecer "nuevas" martas en casas que antes no tenían problemas: un individuo inexperto busca refugio para el invierno y elige el primer desván al que puede acceder. La dispersión es también el periodo de mayor mortalidad: los atropellos y colisiones con grandes depredadores alcanzan su pico anual en octubre y noviembre.
Las jóvenes martas alcanzan la madurez sexual entre los 12 y 18 meses, es decir, en el verano del año siguiente a su nacimiento. Algunas hembras nacidas en marzo pueden participar en el celo ya en julio de ese mismo año (15–16 meses de vida), pero la posibilidad real de una primera camada aparece recién en el 2º o 3º año de vida; las primerizas suelen tener camadas más pequeñas y mayor mortalidad de las crías. Los machos maduran algo más tarde y suelen participar en el celo por primera vez a los 18-24 meses.
La esperanza de vida media en la naturaleza es de 3–5 años, aunque algunos ejemplares alcanzan los 10. Por tanto, una hembra tiene la oportunidad real de criar de 2 a 4 camadas exitosas en su vida; el macho engendra más camadas en su territorio, pero desempeña un papel mínimo en el cuidado de los jóvenes (tras el celo vuelve a su vida solitaria). Encontrarás más datos sorprendentes en el texto Datos curiosos sobre martas y comadrejas.
Ciclo reproductivo de la marta: apareamiento en julio y agosto, implantación diferida 7–8 meses, gestación real 30 días, parto en marzo–abril, camada de 2–7 crías. Apertura de ojos en la 4ª semana, primeras salidas en la 8ª, independencia tras 3–4 meses, dispersión en otoño, madurez a los 12–18 meses. Hasta finales de julio dejamos a la madre tranquila; el sellado de la casa se hace en agosto cuando el nido está vacío. El papel de ambas especies en el control natural de roedores se describe en el texto sobre el papel de las martas en el ecosistema.
★Preguntas frecuentes
¿Cuándo tienen crías las martas?
Las crías de marta nacen en marzo y abril, con un pico en la segunda y tercera década de marzo. Aunque la cópula tuvo lugar 9 meses antes (julio-agosto), el desarrollo real del embrión toma solo unos 30 días; entre estas etapas existe la implantación diferida que dura 7–8 meses. La fecha del parto es muy estable anualmente.
¿Cuántas crías tiene una marta en una camada?
La camada de la marta doméstica y de los pinos suele constar de 2–7 crías, siendo tres lo más común. Los números extremos (1 o 7) son raros: una cría es típica de primerizas, mientras que siete es propio de hembras adultas excepcionalmente fuertes. El promedio en las poblaciones es de unas 3,1 crías por camada.
¿Qué es la implantación diferida en las martas?
La implantación diferida (diapausa embrionaria) es un mecanismo por el cual el blastocisto fecundado no se implanta de inmediato en el útero, sino que flota en él en estado de desarrollo detenido durante 7–8 meses. La implantación se activa en enero o febrero por el alargamiento del día, y la gestación real dura luego solo unos 30 días. Esto permite separar el apareamiento (verano) del parto (primavera temprana).
¿Cuánto tiempo dura la gestación de la marta?
Depende de cómo se cuente. Desde la cópula hasta el parto pasan unos 9 meses, pero de ese tiempo, el embrión "espera" 7–8 meses en diapausa. La gestación real tras la implantación dura solo unos 30 días (28–32). Por eso las guías pueden dar dos cifras distintas; ambas son correctas según la fase.
¿Cómo saber si hay crías de marta en el desván?
Cinco señales: (1) salidas regulares de la hembra 30–60 min antes del alba, (2) salidas a plena luz en mayo-junio, (3) chillidos agudos tras las paredes, más ruidosos entre las 10 pm y 1 am, (4) trote de múltiples patas en lugar de un solo animal desde la 8ª semana, (5) aumento de excrementos en el borde del tejado. Si ocurre esto, lo mejor es no intervenir hasta agosto.
¿Cuándo se independizan las crías de marta?
Abren los ojos hacia el día 30 de vida, salen del nido a las 8 semanas y alcanzan la independencia funcional tras 3–4 meses (julio-agosto). La dispersión real —dejar el territorio materno— ocurre en otoño (septiembre-noviembre). Alcanzan la madurez sexual a los 12–18 meses, pero suelen criar con éxito recién al 2º o 3º año.